Siempre acabas en el mismo sitio
No es que no lo intentes. Has leído, has escuchado, te has esforzado. Es que el motivo está más atrás de donde has mirado hasta ahora.
Si estás aquí, quizá te suene algo de esto
Te cuesta poner límites y luego te sientes culpable por haberlo intentado.
Necesitas que los demás estén bien para poder “estarlo tú”.
Das vueltas durante horas a una conversación que ya terminó.
Sientes un nudo que no se va, aunque por fuera todo esté bien.
Eliges, una y otra vez, a personas que no pueden quererte como necesitas.
Te han dicho muchas veces que eres demasiado sensible. Y has acabado creyéndotelo.
Si te has reconocido en varias, no es casualidad. Y tampoco es
un defecto tuyo.
Tu dolor no apareció porque sí
Lo que hoy te limita, en algún momento te protegió.
Complacer, anticiparte, no molestar, estar siempre alerta: todo eso lo aprendiste porque en su día fue la mejor forma que encontraste de estar a salvo. Funcionó. Por eso sigue ahí.
El problema es que aquello que te sostuvo entonces hoy te está costando la vida que quieres.
En terapia no vamos a luchar contra esas partes de ti. Vamos a entender por qué aparecieron, qué intentaban hacer por ti y qué necesitas ahora.
Porque el objetivo no es dejar de sentir, sino que puedas vivir en calma sin que controle tu vida.
En qué te acompaño

Heridas de la infancia y trauma
Cuando lo que viviste en la infancia sigue decidiendo cómo reaccionas hoy.

Dependencia emocional y apego
Cuando cuidarte a ti y estar en una relación parecen incompatibles.

Ruptura y duelo
Cuando una pérdida te ha descolocado y no sabes por dónde empezar.

Autoestima e inseguridad
Cuando por mucho que consigas, sigues sintiendo que no es suficiente.

Ansiedad
Cuando tu cuerpo vive en alerta y tu cabeza no encuentra el motivo.

Conflictos familiares
Cuando quieres a tu familia y, aun así, hay algo que duele.
Cómo trabajo
Vamos al origen, no al síntoma.
La ansiedad, la inseguridad o la dependencia son la punta de algo. Trabajar solo ahí alivia un tiempo. Entender de dónde vienen cambia el fondo.
Con la cabeza y con lo que sientes.
Entender lo que te pasa es importante, pero no basta con comprenderlo para estar bien, por eso trabajo también desde lo emocional, para que puedas entenderte, sentirte y relacionarte contigo de otra manera.
A tu ritmo.
No tienes que llegar a terapia sabiendo qué decir ni contar nada antes de sentirte preparado. La terapia se adapta a ti, a lo que necesitas y al momento en el que estás.
Soy Miriam Sanjuán, psicóloga general sanitaria, colegiada nº M-43417 del Colegio Oficial de Psicología de Madrid.
Cuando alguien llega a consulta, me interesa conocer qué le pasa, pero también entender qué hay detrás. Porque muchas veces lo que hoy nos ocurre tiene una historia que empezó mucho antes.
Formada en EMDR, IFS, AEDP, trabajo corporal y terapia sistémica.
“Tiene la capacidad de generar confianza desde el primer momento que hablas con ella, y sabe leer perfectamente qué necesitas en todo momento.”
— M.J., 2026
“Aunque ya había hecho terapia antes con otros psicólogos, esta ha sido la primera vez que he podido llevar un proceso continuo. Me entusiasma que llegue el día de la sesión: es un espacio donde, además de sentirme escuchada, me siento entendida y validada.”
— S.T., 2026
“Nunca me he sentido juzgado ni que me costase abrirme con ella. En pocos meses, una gran parte de complejos que llevaban décadas martirizándome se han mitigado. Me noto mucho más en control de mi vida y mucho más yo que nunca.”
— M.A., 2026
Empezamos hablando
Hablamos 15 minutos.
Una llamada gratuita y sin compromiso. Un primer espacio para que me cuentes qué te trae, te explique cómo puedo ayudarte y cómo trabajo, y podamos resolver cualquier duda que tengas.
Agendamos la primera sesión.
Si vemos que puedo ayudarte y que mi forma de trabajar encaja contigo, agendamos la primera sesión.
Empezamos.
Fijamos día y hora, y arrancamos a tu ritmo.
Dudas frecuentes
¿Y si remueve demasiado?
Ya he hecho terapia y no me funcionó.
Cada proceso y cada vínculo terapéutico son diferentes. Que una terapia no te haya ayudado no significa que no pueda ayudarte otra. Quizá simplemente necesitabas otro enfoque, otro ritmo o sentirte acompañado de otra manera.
¿Cada cuánto nos vemos?
¿Cuánto dura el proceso?
¿Cuánto cuesta?
No estoy lo bastante mal
Llevas años intentándolo por tu cuenta
Quizá ha llegado el momento de no hacerlo sola.
